Fundación Marillac
La Fundación Marillac, creada en 2011 por las Provincias Canónicas del sur de España de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, asumió en 2013 la gestión de sus primeros centros educativos. Su misión es promover la educación y la inclusión social de jóvenes, niños, ancianos y colectivos en riesgo de exclusión, inspirándose en los valores cristianos de la congregación.
La Fundación gestiona centros educativos que ofrecen una educación integral con base cristiana, buscando una sociedad más justa y solidaria. Colabora con otras instituciones para fomentar la acción educativa y la formación continua de la comunidad educativa.
Está dirigida por un Patronato de diez miembros, además de la Presidenta y la Directora General, y tiene ámbito estatal, actuando principalmente en Andalucía, Extremadura y Canarias. Su sede está en Sevilla.
Los centros educativos se inspiran en la visión caritativa de Luisa de Marillac, basando su labor en la atención, cercanía, firmeza, instrucción y promoción social.
Luisa de Marillac
Luisa nació en 1591 en una familia noble, aunque su madre era desconocida y su padre viudo. Fue educada por monjas dominicas y luego por un tutor tras la muerte de su padre. A los 15 años quiso ser religiosa Capuchina, pero su salud se lo impidió. En 1613 se casó con Antonio Legras y tuvo un hijo. Tras la enfermedad y muerte de su marido, atravesó una crisis de fe que superó en 1623 con una experiencia espiritual.
Viuda y con pocos recursos, Luisa se acercó a Vicente de Paúl, quien la guió para ayudar a los pobres a través de las Cofradías de la Caridad. En 1633 fundó, junto a Vicente, la Compañía de las Hijas de la Caridad, una comunidad activa que atendía a enfermos, niños y necesitados, viviendo en pequeñas comunidades y formando a sus miembros para la autonomía.
Luisa vivió su fe con dulzura y cercanía, adaptándose a cada persona y animándolas a seguir a Cristo. Murió en 1660, dejando un legado de servicio y dignidad hacia los más pobres, inspiración de la Fundación Marillac actual.

